Observación, interpretación, aprehensión de la realidad
Cuando pretendemos escribir
sobre algo, se numera cuánto queremos hablar, por lo que requerimos un orden, y
es ahí cuando tenemos problemas. George
Perec nos muestra en su libro que el orden no es algo necesario, exponiendo otra
especie de espacio con el texto, con la redacción.
Analiza el espacio
individual por excelencia como primera medida: la cama, el dormitorio y de ahí
asciende hasta el mundo, el espacio. La cotidianeidad la toma como su manera de
expresión, mostrando los diferentes espacios que definen un factor que tienen
en común: el medio del hombre.
Desgarra la descripción de
los objetos como manera de conocer el mundo, de aprehenderlo y tomarlo
adquiriendo visibilidad de todo a nuestro alrededor.
Es interesante como da unos
tips prácticos para lograr tal cometido, ver y observar todos los espacios en
los que vivimos, tips que se convierten casi en una tarea que nos deja para la
vida.
Observar
la calle con un esmero sistemático. Aplicarse, tomarse su tiempo. Anotar lo que
se ve, aquello que es realmente importante […] Hay que ir despacio, casi
torpemente. Obligarse a escribir sobre lo que no tiene interés, lo que es más
evidente, lo que es más común, lo más apagado.
Tenemos que ver el espacio
como algo frágil, con la necesidad de conocerlo y apropiarlo, porque el tiempo
lo desgasta y destruye: Nada se parecerá
ya a lo que era. Entonces es ineludible escribir, e intentar retener algo
meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva.
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